Unos de mis propósitos para este Año Nuevo es sonreir más, sólo haciéndolo cambias de actitud, encima no cuenta dinero y además es contagioso.
Espero que no se me vaya olvidando con el paso de los días.
Estas tardes de lluvia que estamos pasando son estupendas para quedar con los amigos en casa.
Y por un día no nos pondremos a intentar arreglar el mundo sino que jugaremos, como cuando eramos pequeños, a la oca, al parchís, a las cartas, al monopoly...